viernes, 20 de abril de 2018

Y del bueno

El teatro, me refiero. El Aedo Teatro nos hizo disfrutar ayer del genio del teatro, a veces burlón y otras profundo y trascendente. Se cortaba el aire cuando Orestes hacía lo propio con la garganta de su señora madre. El texto de Esquilo nos llegó, sonoro, impactante, demoledor... como debía ser. El coro magnífico en su sencillez, sin exageraciones, con música interior. ¡Con máscara, bieeeeeen!
Por cierto, qué bueno el uso de las máscaras, personas y personajes trenzándose en los diálogos, representándose a sí mismos en ausencia del actor. Mis alumnos aprendieron las dificultades de la representación antigua: trabajar con menos actores que personajes, hacer vivir un argumento desde detrás de un rostro fijo, esconder hombres bajo el papel de una mujer (y viceversa, que ya estamos en el siglo XXI)... pero, sobre todo, aprendieron lo que significa catarsis y tragedia.
Gracias a todos los que lo hicieron posible, en especial al Aedo Teatro, esta vez no os voy a poner NI UN SOLO "PERO".
Nota: La prueba de que estuvimos allí la tenéis en este enlace.

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